Universidad del Cauca

Formulario de búsqueda

Reseña del libro Mirada al sur de Juan Carlos Pino Correa

Por: 
Felipe Solarte Nates
Escritor y periodista
lefelsonat@yahoo.com

”…  A esto vinimos- le diré entonces a María Fernanda-. A esto. A encontrarnos con el Sur. En el Sur. A reencontrarnos aquí. A descubrirlo de nuevo. A redescubrirnos. Por eso no habrá viaje que pueda decepcionarme… ”.  Juan Carlos Pino Correa.

La mágica región del verde de todos los verdes, que en las hojas de los árboles centenarios, montañas y nubes  multiformes mecidas por el viento conjuga paisajes y atardeceres  deslumbrantes, tal como nos las reveló uno de sus hijos: Aurelio Arturo en su clásico libro de poemas “Morada al sur”, está vez cobra vida en lo recóndito de sus entrañas, al ser narrada en amenas y viscerales crónicas por quien desde niño trasegó por las casas de las fincas de sus abuelos, bebió la espuma de la leche de las vacas recién ordeñadas y correteó por sus caminos escabrosos y polvorientos. Se trata de Juan Carlos Pino Correa, nacido en Almaguer, con parte de su infancia vivida en La Vega, antes de con su familia trasladarse a Popayán y quien después de publicar varias novelas, nos ofrece “Mirada al Sur. Travesía por territorios de la niebla”, publicado por la Editorial Universidad del Cauca.

Se trata de contarnos en la esencia de los paisajes y espíritu de sus gentes, la vida de los pueblos que conforman la región del Macizo Colombiano, que comprende numerosas poblaciones del sur del Cauca y norte de Nariño, identificadas en su economía campesina, por épocas interferidas por el narcotráfico y la violencia guerrillera, militar y paramilitar, que no lograron arrasar con las sanas costumbres, bonhomía, hospitalidad, fiestas tradicionales, hablas, y leyendas míticas, que sus gentes sencillas se cuentan al anochecer en reuniones alrededor de los fogones de las cocinas, o en los corredores de sus casas sembradas de flores en sus corredores.

Son 36 crónicas elaboradas  después de numerosos viajes de reencuentro con los paisajes y recuerdos de los lugares donde vivió el paraíso de su niñez y los horrores de la violencia, acompañado de su padre y su hija, que por la fluidez, riqueza descriptiva y amenidad de los relatos despiertan las ganas de leérselas de una sola sentada.

Entre las crónicas de situaciones y temas variados, en medio del estremecedor relato de los familiares de las víctimas de los jóvenes engañados con promesas de trabajo para hacerlos aparecer como guerrilleros muertos en combate, se cruzan historias como la del loco que espera los carros a la salida del pueblo para pegarle una pedrada al vidrio panorámico; o la de la abuela que acompañada por su pequeña  nieta atraviesa un tronco en medio de la carretera para cobrar peaje a los viajeros;  el arduo y creativo trabajo que hay detrás de las carrozas que desfilan en las Fiestas de Reyes de Bolívar; la dura jornada del campesino de una pequeña parcela que un día antes del mercado tiene que subir con su escuálido caballo los bultos de naranjas y plátanos que aspira a vender en el mercado del pueblo al día siguiente; o el buscar una salida a la carretera taponada por 8 derrumbes retornando al camino de Los Uvos, donde se toparon con las 17 cruces blancas desteñidas para recordar la matanza de humildes campesinos que hace 25 años cometieron militares y dos civiles intentando hacer creer que eran guerrilleros.

 

 

 

 

Mirada al sur 

Juan Carlos Pino Correa