Universidad del Cauca

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Autonomía y diseño. La realización de lo comunal

Por: 
Olver Quijano Valencia
Profesor Titular Universidad del Cauca
olverquijano@gmail.com

Frente a la devastación ecológica y social de nuestros espacios/tiempos, el imperio de una multiplicidad de agentes convertidos en verdugos de la esperanza, pero, ante todo, inspirado en el horizonte del trabajo político en una «época de posibilidades menguantes» (Grosberg, 1992), el generoso maestro Arturo Escobar, esta vez y sin olvidar sus temas acostumbrados de investigación y reflexión, analiza en su más reciente libro Autonomía y diseño. La realización de lo comunal, las derivaciones e implicaciones para la “teoría y la práctica del diseño y la potencialidad práctica del diseño para contribuir a las profundas transiciones culturales y ecológicas” (pp. 11) indispensables para enfrentar creativa y sugerentemente no solo la crisis civilizatoria contemporánea, sino también, en especial, la autodestrucción y debacle ontológico actual.     

Apelando a una fecunda con-versación entre prácticas académicas ─autores y teorías─ y prácticas intelectuales ─activistas, luchas políticas y procesos─, el autor se ocupa del tema del diseño no como teoría y práctica con arraigo en la Modernidad y por tanto funcional a proyectos hegemónicos de mercantilización, insostenibilidad, desfuturización y atomización de los mundos relacionales. Contrariamente a esta práctica del diseño como eliminación o “diseño de eliminación” (Fry, 2011) y a los diseñadores como “especie peligrosa (Papanek, 1984), el autor destaca el potencial y los trascendentales cambios del diseño, esta vez en el marco de las tensiones, cerramientos y esperanzas del contexto contemporáneo y de la diversidad de agendas y agencias socio/económicas y político/culturales epocales. 

Al concebir una suerte de “nueva cultura del diseño” configurada a partir de perspectivas teóricas desde el urbanismo, la arquitectura, la antropología, la ecología, los estudios culturales, los estudios inter/transdisiciplinarios del desarrollo, los estudios digitales, los estudios bioculturales, las teorías feministas, la ecología política, entre otros, y de otro lado, desde el protagonismo de movimientos, comunidades, intelectuales locales, comuneros, etc, constituidos en actores claves en el proceso de diseñar, crear, disoñar, codiseñar mundos y modos de habitarlos; el profesor Escobar exalta la importancia del diseño en el campo político y como herramienta decisiva para enfrentar el proceso de crisis y devastación ecológica y social.  De ahí que siguiendo a Brow (2009) afirme que el diseño, en suma, “se ha vuelto demasiado importante como para dejarlo en manos de los diseñadores.          

La “nueva cultura del diseño” en medio de profundos cambios que tienen lugar en el mundo actual, también se conecta con el horizonte y la perspectiva transicional en la cual se aprecian en todos lados y por múltiples actores, la permanente actividad de diseñar, rediseñar y codiseñar la vida cotidiana y los proyectos existenciales, apelando a la natural práctica de innovación social o “recombinando recursos y capacidades que ya existían para crear funciones y significados nuevos” (Manzini, 2015: 17).  De ahí que el pensador colombiano comparta como premisa de partida la idea de Manzini (2015: 1) según la cual “en un mundo en rápida y profunda transformación, todos somos diseñadores de alguna manera, y en este ´todos´ se incluyen no solo los individuos particulares sino también las organizaciones, las empresas, las entidades públicas, las asociaciones de voluntarios, las ciudades, las regiones, los estados. En resumen, ese ´todos´ se refiere a cualquiera, ya sea persona o un colectivo, que se ve ante la situación de definir su propia identidad y su propio proyecto vital en un mundo en transformación”.

Ciertamente, la afirmación “cuando todos diseñan”, señala para Escobar, la enorme potencialidad de la relación diseño y futuro, el rol del diseño en la vida socio/natural, el diseño para la innovación social, el “diseño como práctica situada e interactiva”, el carácter determinante del diseño en las luchas territoriales y las epistemologías del Sur, la dimensión ontológica del diseño ─(re)diseñar la existencia o el diseño ontológico─, la necesidad de “recuperar el trasfondo histórico y cultural dentro del cual se desenvuelve la práctica del diseño” (pp. 43), las dos sugerentes formas de “pensamiento de transición en la teoría y práctica del diseño: el diseño para las transiciones y el diseño para la autonomía, centrado en las luchas de las comunidades y movimientos sociales en defensa de sus territorios y mundos, ante los estragos de la globalización neoliberal” (pp. 44), esa especie de “guerra contra todas las esferas, los mundos relacionales y las asociatividades” (Quijano, 2015). En suma, el autor destaca y valora el diseño como parte de un sinnúmero de herramientas para los procesos transicionales pluriversales, donde es claro el papel del diseño ontológico en el proceso de invención y experimentación creativa de narrativas, interacciones, léxicos, imágenes, lenguajes, conceptos, medios y representaciones de formas múltiples y particulares de ser y hacer, claro está, en el proyecto político de garantizar futurabilidad, sostenibilidad, comunalidad y pluriversidad.

Igualmente, cómo se señala en el análisis, el mundo del diseño tiene un alto influjo en nuestras vidas, en muchos ámbitos de nuestra existencia, de ahí la noción de diseño ontológico, tema medular del libro Autonomía y diseño, asunto que “implica eliminar o rediseñar no sólo estructuras, tecnologías e instituciones sino, también, nuestras formas de pensar y de ser” (pp. 138). En efecto, “al diseñar herramientas estamos diseñando formas de ser” (C: xi) en tanto “cada herramienta y tecnología es ontológica en el sentido de que, por muy humilde e insignificante que sea, inaugura una serie de rituales, formas de hacer y modos de ser” (Pp. 128). Como lo señala Escobar retomando a Winograd y Flores (1986), “es que al diseñar herramientas los humanos diseñamos las condiciones de nuestra existencia y, a su vez, las condiciones de nuestro diseño. Diseñamos herramientas y esas herramientas nos diseñan” (pp. 128).  Desde esta perspectiva, se reivindica el diseño como medio para la producción y (re)diseño de lo humano contra el “diseño de eliminación” y la “ontología de la desconexión” (Pp. 145), horizonte que inspira el planteamiento sobre el diseño autónomo como enfoque de diseño ontológico, el diseño para la innovación social y en general, el diseño en el marco de las transiciones civilizatorias, la ontología relacional, la comunalidad y la pluriversidad. 

En efecto, como lo muestra el autor, el devenir humano es la historia de los diseños hegemónicos y contrahegemónicos, pues de una parte, asuntos como la modernidad, la ciencia, el humanismo, el antropocentrismo, la economía, el racionalismo, la mundialización, la democracia, entre un sinnúmero de fenómenos, son formas de diseño del mundo, de los cuales han derivado prácticas de eliminación  y sistemas de creencias en el individuo, en lo ´real único y estable´, en la ciencia como ´tecnología política´ totalizante, en la economía como aparato excluyente y de captura, etc. Constituyen entonces, constructos que se han ido extendiendo globalmente por medio del (neo)colonialismo, el (neo)desarrollismo, el capitalismo exacerbado y la globalización neoliberal, definiendo también una suerte de subjetividad global, ante la cual “se necesitaría una transformación ontológica relativamente profunda de nuestra parte para alcanzar esta meta” (Pp. 109). Importa el diseño ontológico en tanto coindice con la necesidad de desarrollar una política del sujeto o una forma completamente diferente de ser, esto es, de la seguridad acerca de que “si estamos en riesgo de autodestrucción, tenemos que reinventarnos completamente” (Pp. 151).  

No obstante, a pesar del influjo de todos estos diseños en nuestras vidas y de las ´patologías del aislamiento´(Pp.107), ciertamente, como lo afirma Escobar, “cada comunidad practica el diseño de sí misma” como muestra de “reformulación ontológica del diseño” o del diseño autónomo de sus formas y proyectos de vida, inspirados en la autopoiesis y en el horizonte de la relacionalidad, la comunalidad, la pluriversalidad y la sostenibilidad. Algunos ejemplos de tales esfuerzos son el Buen Vivir, el biocentrismo, la convivialidad, los derechos de la naturaleza, la justicia cognitiva, la auto-organización, el decrecimiento, las organizaciones como conversaciones para la acción, el postdesarrollo, los planes de vida, y una multiplicidad de experiencias y creaciones que no solo pasan por un diseño existencial y transicional, sino que muestran su potencial político y su carácter interpelador. Todos son diseños para el pluriverso y las transiciones con capacidad para ´reimaginar y reconstruir mundos locales´ apelando al diseño disidente y autónomo como enfoque de diseño ontológico.

Frente al imperio del capitalismo cognitivo y de las promesas de redención apelando al conocimiento experto, al empresario del sí mismo, a la subjetividad cinética y la autocapitalización, el libro de Escobar también contribuye a alimentar lugares y proyectos de la esperanza, pues no solo desmitifica y devela el mundo del diseño y su funcionalidad con el statu quo comercial y neoliberal, sino que con Manzini (2015) y en la ´nueva cultura del diseño´, nos permite identificar su valor y contribuciones a comunidades, movimientos sociales, organizaciones y procesos en sus propósitos de asumir y seguir practicando el diseño para las transformaciones significativas. En tal sentido, interesan planteamientos sobre el diseño para la innovación social, esta vez no con orientación exclusiva al mundo empresarial, tecnológico y económico-productivo, sino como asunto político, autonómico y de co-labor, en el que la innovación social ocurre “cuando la gente, la experticia y los bienes materiales entrar en contacto en una nueva forma que es capaz de crear significados nuevos y oportunidades sin precedentes” (Manzini 2015), de lo cual también se asume el diseño autónomo como “una ecología de encuentros colaborativos”, en donde, como lo advierte Escobar, la “sociedad se convierte en un “laboratorio de nuevas formas de ser y de hacer” (Pp. 185).

Con todo esto y en congruencia con la aspiración del autor, sin duda, Autonomía y diseño. La realización de lo comunal, constituye un libro de gran valor para la cultura crítica del diseño en momentos donde se pone en cuestión el monopolio estético y el acto de diseñar de expertos y se “redescubren las capacidades de la gente para dar forma a sus mundos a través de herramientas y soluciones colaborativas” (Pp. 44), identificando y movilizando las capacidades y potencialidades transformacionales del diseño.

Es justamente esto, lo que sugiere nuevos y potentes insumos para configurar una agenda de diseño también desde visiones y ´prácticas de disoñación´ situadas o en comunidades y/o territorios no libres del diseño de su propio presente/futuro. Entonces, desde los planteos y exhortaciones de Escobar, el diseño constituye y, sobre todo, podría activarse como arma política fundamental para movimientos, comunidades, proyectos y asociatividades que sin mayores racionalizaciones, practican el diseño como “conversaciones para la coordinación del accionar y el emocionar (coordinaciones de coordinaciones conductuales) […] conversaciones para la acción” (Pp. 240), o simplemente, conversaciones generosas en el propósito de organizar el lugar para la vida comunal.

Referencias

Brow, Tim. 2009. Change by Desing. New York: Harper.

Fry, Tony. 2011. Design as politics. Londres: Bloomsbury.

Grossberg, Lawrence, Nelson, Cary y Treichler, Paula (eds.) (1992) Cultural Studies, Nueva York: Routledge.

Manzini, Ezio. 2015. Cuando todos diseñan. Una introducción al diseño para la innovación social. Madrid: Experimenta Theoria.

Papanek, Víctor. 1984. Design for the Real World. Chicago: Academy Chicago Publishers.

Quijano Valencia, Olver. 2015. Sentipensar con la tierra. Nuevas lecturas sobre desarrollo, territorio y diferencia. Reseña. Nómadas No 42: Pp. 264-267.

Winograd, Terry y Flores, Fernando. 1986. Understainding computers and congnition: a new foundation for design. Norwood, NJ: Ablex Publishing Corporation.